Yoga y meditación para niñ@s y adolescentes

Yoga y meditación para niñ@s y adolescentes

La práctica de yoga sin duda tiene innumerables beneficios para todas las personas. Desde mi experiencia, con yoga adaptado para la diversidad funcional, veo que es una gran disciplina que nos permite seguirla, practicarla, desde cualquier situación. No se trata de hacer posturas imposibles, sino de poder conectar con todo lo bueno que hay en nosotros, con nuestras cualidades positivas y de volver a nuestro “hogar” interno, donde hay espacio, quietud, serenidad, paz. Donde podemos ver con claridad nuestros sentimientos  y emociones, entendernos a nosotros mismos y pudiendo autoreglarnos.

 Evidentemente también está implicado nuestro cuerpo, nuestra respiración. Precisamente esto nos facilita habitarlo y llegar a este “hogar interno”. La respiración nos ayuda a modular nuestro sistema nervioso, ayuda a calmar la mente y el cuerpo, además de oxigenarnos mejor.

Me he formado como profesora de Yoga especial para personas y familias con necesidades especiales, yoga adaptado para la diversidad funcional en diferentes áreas, pero también en yoga para niños y adolescentes.  Y aquí quiero llegar. Si para todos es urgente cuidar nuestro bienestar, la práctica de yoga para los niños y adolescentes, yo diría que también lo es. Esta disciplina milenaria puede ofrecernos muchos recursos para la situación actual en la que vivimos: la inmediatez, la urgencia, la multitarea, el exceso de información, el voraz mundo digital.

La saturación digital, la gran conectividad que impulsa, el uso de pantallas a tempranas edades,  todo esto está calando de una forma muy silenciosa en nuestros pequeños, desconectándolos de la realidad, generando más vacío interior, incentivando la inmediatez y la cultura de la urgencia, elevando los niveles de estrés y ansiedad y comprometiendo el bienestar mental, los aleja de ellos mismos. Y avanzando, más en la adolescencia, donde lo que importa es su tribu, su imagen, pertenecer, ser popular, estar a la “moda”,  les impacta directamente en la autoestima y también en su imagen personal.

Es importante que nuestros pequeños aprendan a esperar, a regularse, a tener paciencia, a disfrutar en esa espera, porque al hacerlo, sabrán respirar, aprenderán a dar tiempo a las cosas y a darse tiempo a ellos mismos. Es importante que reconozcan sus emociones, que las puedan expresar, que puedan sentirse seguros expresándolas y que puedan sentirse apoyados  también al hacerlo.

En definitiva, no sólo fortalecemos el cuerpo, (flexibilidad, coordinación, fuerza, higiene postural, claro)  también lo hace la mente, la disciplina, la regularidad. Fomenta la autoexpresión, la creatividad, mejora la concentración y la atención, que luego es llevada a todas las áreas de su vida, incluida el académico, el familiar, el personal y social. Cultivamos la empatía y la compasión, empezando por ellos mismo,  incrementando la confianza en ellos mismos, importantísimo comenzar de pequeños, para que al llegar la adolescencia puedan tener un centro más estable, ante los vaivenes del crecimiento.  Asimismo aporta beneficios y herramientas para la reducción del estrés y la ansiedad, ayuda a autorregular el estado de ánimo, a ser más resilientes y tener recursos ante la frustración.

Resumiento, la práctica de yoga ofrece beneficios físicos, cognitivos y emocionales para que nuestros niños y niñas estén más despiertos ante la vida y se desarrollen y crezcan conectados a su corazón.

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